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¿Qué pueden aprender los eSports del deporte “tradicional”?

06/10/2017
Los eSports o deportes electrónicos son ya una realidad; si bien su visibilidad no es todavía elevada a nivel estatal, el volumen de negocio que mueven a nivel mundial es digno de tener en cuenta: 696 millones de dólares en 2016, con un aumento del 41,3% anual según el estudio ‘2017 Global eSports Market Report’. A ello se le suma el incremento exponencial de las competiciones, el cambio de hábitos de relación y sociales de la “generación Z”…

Todo ello ha hecho de este fenómeno una verdadera revolución que puede cambiar el propio concepto del deporte.

Además de lo económico y sociológico, este nuevo ¿sector? ¿modalidad? ¿juego?, puede suponer un punto de inflexión en la historia del deporte y deportistas, pues cabe la posibilidad de que se incorpore de manera oficial a los Juegos Olímpicos de París en el año 2024. Así lo ha comunicado Tony Stanguet, Vicepresidente del Comité Organizador del evento, quien ha recordado que los deportes electrónicos estuvieron presentes en Río 2016 en el programa de exhibiciones. Incluso, no se descarta su oficialidad en los Juegos de Invierno en Pekín, donde su práctica es una de las más elevadas del mundo.

Dejando la(s) polémica(s) a un lado, y asumiendo que su propia nomenclatura incorpora la raíz del concepto “deporte”, ¿Qué puede aportar el deporte “tradicional” a esta nueva “realidad”? ¿Podría complementarla? ¿Qué tiene el deporte tradicional que no tienen los eSports?

Según el estudio realizado por el psicólogo deportivo Daniel Gould, el deporte de alto rendimiento capacita y forma al/a deportista en una serie de competencias y habilidades que difícilmente se adquieren en otro ambiente profesional; y, menos aún, en uno virtual; un mundo, por ahora, que tiende al aislacionismo, al individualismo y a la ausencia de la actividad física, algo fundamental en el deporte.

A continuación se describen tres aptitudes que los eSports que podrían aprender del deporte tradicional.

> Práctica de la actividad física: mens sana in corpore sano”. Esta frase, tan manida y verdadera a su vez, es clave. Está comprobado que ejercitar el cuerpo de manera habitual genera grandes beneficios a la hora de trabajar y desarrollar el intelecto; en este sentido, muchos de los juegos que ahora mismo reinan en el mundo de los eSports – entre ellos, League of Legends- exigen gran agilidad mental, aptitud que se podría desarrollar gracias a entrenamientos físicos de los/as jugadores/as. Es más, la vida sedentaria y la gran exposición a la pantalla a la que están expuestos/as los/as gamers puede ser peligroso y perjudicial para su salud física y mental.

> Gestión de equipos: tal y como hemos advertido previamente, el aislacionismo es una de las características de las nuevas generaciones; delante de la pantalla, los y las jóvenes de hoy en día prefieren utilizar un una interfaz para comunicarse y relacionarse. Si no les gusta lo que oyen, apagan sus dispositivos, hecho que perjudica gravemente su capacidad de adquirir habilidades sociales. Algunos de los deportes electrónicos, sin embargo, se basan en competiciones por equipos que exigen interactuar, comunicarse, entenderse, compañerismo, empatía…No cabe duda de que aprender cómo se gestiona un vestuario “tradicional” podría ser un buen espejo para ellos/as para poder sacar mayor provecho de sus entrenamientos, y, en consecuencia, para sus campeonatos.

> Manejo del estrés y las adversidades: al hilo del punto anterior, los obstáculos del mundo real, de un partido, de la competición…no se pueden solventar con un click; exigen carácter; exigen osadía; exigen esfuerzo…que la mayoría de juegos electrónicos pueden “solucionarse” con el botón de apagado. Según los últimos informes, la mayoría de las enfermedades de este siglo están relacionadas con cuestiones mentales, entre las que destacan nuestra poca tolerancia a la frustración; el entrenamiento, capacidad de superación, esfuerzo y arrojo de los y las deportistas “tradicionales”, sin embargo, hacen de ellos/as un tipo de personas “especiales”, aptas para enseñar al resto de la población, y también a este colectivo, de cómo actuar ante el estrés y las adversidades que se encontrarán durante la competición.

Podríamos concluir diciendo que el “deporte electrónico” tiene gran margen de mejora; un potencial que se puede ver multiplicado si se aplican los conocimientos “tradicionales” del deporte a su día a día.

El debate sobre su “naturaleza deportiva” lo dejaremos para otro artículo.Itzuli