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Cuando el silencio comunica: lecciones del “Caso Neymar”

Post por 16/08/2017

Ha sido el “culebrón” del verano. Una historia que nos ha tenido en ascuas durante varias semanas. Nos referimos al “caso Neymar”. Probablemente, muchos de vosotr@s, penséis que este artículo no está dirigido a vosotr@s , pero, no nos equivoquemos; más allá de los 222 millones, detrás de la gestión del fichaje del brasileño hay varias lecciones que podemos extraer para aplicar, en el día a día, en la gestión de nuestros clubes, federaciones e instituciones.

- El silencio alimenta la rumorología: en la era de la sobreinformación, las redes sociales, la interconexión…es prácticamente imposible que no haya filtraciones. El hecho de que el club, jugador/a, federación o institución no ofrezca ruedas de prensa o no emita comunicados, no significa que el/la periodista u otros agentes puedan lanzar bulos, un tuit, filtrar noticias…Vivimos en una época que l@s expert@s llaman “postverdad”, donde lo importante no es la verdad en sí misma, sino la credibilidad de la información; si un contenido es creíble y está emitida por una persona con autorizas….¿Por qué no va a ser verdad? Ejemplo de ello es el tuit que lanzó Gerard Piqué diciendo que el astro carioca se quedaba en la capital condal. Desde nuestro punto de vista, si Neymar hubiese ido comunicando de forma regular, aunque fuese su “no decisión”, no hubiésemos caído en la trampa de la bola de nieve; en la trampa de la especulación. 

- El silencio y la reputación: no cabe duda que la oferta realizada a Neymar por parte del Paris Saint Germain era atractiva tanto desde el punto de vista deportivo como económico; el equipo galo ofrece al delantero la posibilidad de brillar con luz propia y sin nadie que le haga sombra, además de mejorarle las condiciones económicas. Es algo que el común de los mortales, también los seguidores culés, lo entienden. ¿Qué hubiese ocurrido si Neymar hubiese explicado, desde que le hicieron la oferta, sus dudas? ¿Qué hubiese pasado si hubiese abierto, con cierto tono emocional, a la afición blaugrana para explicar sus inquietudes? Una parte de la afición, probablemente, le seguiría tachando de “traidor”, pero la gran mayoría empalizaría con él; le entendería. Neymar optó por el “mute”; por firmar y negociar a escondidas; por no contarle a su pareja de baile que se iba con otra. La afición, opinión pública, es inteligente y es capaz de entenderlo todo….excepto la mentira o la ausencia de verdad.  En un club, en una federación o institución, siempre guardando la discreción, evidentemente, intentemos ponernos en el lugar del público; un público con sentido común y sensatez; un público siempre inteligente. Hagámonos las siguientes preguntas: ¿Cómo reaccionaría yo si no me informaran? ¿Y si me dijeran “x”? ¿Y si me dijeran “z”? Planteemos escenarios diferentes para que nuestra reputación de marca personal/corporativa no caiga en picado como la de Neymar en Barcelona. 

- Crisis de comunicación: ha estallado la “bomba”. Neymar tiene poco que hacer para recuperar su reputación en estos momentos. Sin embargo, ¿se podría haber “salvado” algo de las cenizas? En marketing y comunicación, la bibliografía dice que existen cuatro técnicas para abordar estas situaciones. 1- Silencio (ha sido el caso de Neymar, que a pesar de ofrecer alguna entrevista no ha sido lo suficientemente contundente como para mejorar la reputación). 2- Asumir culpa y responsabilidad: tal y como hemos dicho previamente, ¿os imagináis que tras el silencio durante las negociaciones el jugador hubiese pedido perdón por la espera y hubiese explicado todas las dudas que se planteaba durante el “culebrón”? Su reputación no se recuperaría al 100%, pero abriría un camino para la “reconciliación” con la familia culé. 3.- No asumir la mala gestión del proceso: se trata de no admitir la “culpa” públicamente. Se trataría de que Neymar, por ejemplo, dijera: “yo no he hecho nada malo y he fichado por un gran club”, sin dar ninguna explicación. Evidentemente, en este caso, no sería la mejor opción si es que busca ese reencuentro con el barcelonismo. 4.- No asumir la mala gestión y culpabilizar a terceros: la historia, a pesar de que Neymar ya esté jugando con su nuevo club, no ha terminado. El padre del jugador exige al FC Barcelona 26 millones de euros. Coloquialmente, diríamos que “sigue echando leña al fuego”; no solo no pide disculpas por las formas, sino que, además, ahonda en ellas provocando un divorcio sin retorno. 

¿Sabéis qué dijo un gurú del marketing cuando le preguntaron qué elegiría salvar si se quemaba su fábrica? La marca. Y esto depende de la reputación. Algo intangible. Era Steve Jobs. 





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